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Dilema por primer edificio para turismo no regulado
Dilema por primer edificio para turismo no regulado

Dilema por primer edificio para turismo no regulado

Un nuevo proyecto inmobiliario para arriendo en Bogotá genera incertidumbre al sector

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 En Bogotá se está construyendo Urban K, el primer edificio inspirado en la dinámica de alquiler por días de la mano de la plataforma Airbnb. Una opción que pone en jaque al ecosistema de alojamientos turísticos en la ciudad.


A diferencia de la oferta de inmuebles con fines turísticos que se ofrecen en plataformas como Booking, o la misma Airbnb, y que han permanecido en la ambigüedad legal, pues no hay normas que los regulen; Urban K cuenta con la facilidad de que el código de propiedad horizontal del edificio cuenta con una cláusula en la que se específica a los compradores que en él habrá una operación de arrendamiento por cortas estadías.


“Arrendar directamente una finca raíz bajo este modelo genera problemas. Primero, el reglamento de propiedad horizontal no lo permite; segundo no existen edificios que cuenten con el operador para hacerlo; y tercero no se había creado un producto diseñado con el propósito de arrendarse por noches”, explica Iaron Korn, director financiero de la constructora del proyecto que se cimienta en el barrio Chicó Norte.


En total serán 126 unidades que van desde 30 metros cuadrados hasta los 58 m2, dotados de 1 a 2 habitaciones, baño, cocina y sala. También está dotado con amenidades propias de un hotel como salones de negocios, bar, restaurante, parqueaderos, gimnasios y lavandería.


“Bogotá tiene más demanda de Airbnb que Nueva York y nunca ha existido un edificio diseñado en exclusiva para este modelo de negocio. Por eso, para los hoteleros, el alquiler de este tipo es una amenaza porque democratiza una industria concentrada en una minoría”, señaló Korn.


En efecto, la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco) denunció desde hace varios años el efecto que tienen los alojamientos informales para su actividad. Sin embargo, este tipo de oferta inmobiliaria deja al sector sin posibilidades de reclamos.


“Para el huésped final Airbnb es un ahorro y para el dueño del inmueble es una posibilidad de contar con una finca raíz que le genere rentabilidad”, puntualizó Korn.

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