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'El escribano' quiere exportar sus letras
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'El escribano' quiere exportar sus letras

Óscar Montero fue invitado a la Feria del Libro de Guadalajara.

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Óscar Montero tiene 68 años, es un “cachaco de pura cepa, nacido en el hospital San José y bautizado en la iglesia del Voto Nacional”. A él le hubiera gustado vivir en los años 30 del siglo pasado, en la “Bogotá elegante”.
Este hombre de tez blanca y ojos claros se considera periodista empírico, poeta y escritor y, de ser necesario, también un godo, así, bien azul.

Trabajó durante algunos años en el IDRD (Instituto Distrital de Recreación y Deporte) y en la década de 1990 en la Imprenta Nacional. Después de dejar de trabajar en estas empresas se dedicó a lo que ocupa sus días actualmente: escribirle acrósticos al amor y al desamor; a sus musas y a las de otros. Se dedicó a ser El Escribano.

Así lo conocen las personas del barrio y quienes han caminado por el Mercado de Pulgas San Alejo, a donde asiste cada domingo desde hace más de seis años. Allí pone su estand, se pone su atuendo con capa y corbatín azul y un sombrero con su nombre inscrito, y se sienta a escribir. A veces tiene grandes públicos viendo su arte, a veces, incluso, se ha quedado dormido escribiendo.

Desde 1997, ha asistido a muchas versiones de la Feria del Libro de Bogotá para presentar su trabajo. De esos tiempos recuerda con cariño a Fanny Mikey, quien siempre se preocupó porque a él y a sus acrósticos, de los que ella también fue musa, les dieran un espacio en diferentes eventos.

Actualmente dedica sus días a escribir y editar un periódico local llamado Avance, de publicación “puedaria”, que se publica cuando se puede, dice.

Desde pequeño supo que la poesía y la literatura eran su pasión. En sus años de estudiante en el Gimnasio Académico era el artista del colegio, a quien en todos los días de la madre le pedían recitar poesías o escribir poemas.
Y es que eso del arte es una herencia si se tiene en cuenta que a su papá le gustaba declamar poemas de Julio Flores y a su madre, tocar el tiple junto a sus hermanas.

Los últimos dos años ha vivido en un inquilinato en la Caracas con 15, en una habitación llena de afiches de eventos culturales y un armario lleno de bléiseres clásicos y pantalones elegantes. La habitación, además, también está invadida por cajas con acrósticos de su autoría, su primer libro ‘Sortilegio espiritual’, que no ha sido editado, y libros de poesía.

“Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles, como en abril el campo, que tiembla de pasión; bajo el influjo próvido de espirituales lluvias, el alma está brotando florestas de ilusión”. Óscar recita de memoria fragmentos de poemas, como este de Porfirio Barba Jacob llamado ‘La canción de la vida profunda’.

Y en eso consiste su vida: en escribir y leer poemas, en declamarlos con entonación. Y eso sí, en socializar en los cafés y estancos del centro con sus amigos de toda la vida, porque “hay que hacer lobby”.

Feria del Libro de Guadalajara, el objetivo

Desde hace ocho años, cuando México fue el invitado especial de la Feria del Libro de Bogotá en el 2009, El Escribano sueña con ir a la Feria del Libro de Guadalajara, pues la directora de este evento cuando vio su trabajo le dijo que lo invitaba a participar. Lastimosamente, no ha contado con los recursos necesarios para realizar el viaje.
Es por esa razón que este año está llenando una alcancía con las donaciones que le hacen las personas que lo ven hacer su trabajo en el mercado, a ver si puede asistir a la Feria del Libro de Guadalajara, que este año es del 25 de noviembre al 3 de diciembre.

JUAN DAVID NARANJO N.
BOGOTÁ

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