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Debate por nueva zona de tolerancia en Medellín

Debate por nueva zona de tolerancia en Medellín

La prostitución y explotación sexual en El Poblado preocupa cada vez más.

Por: MELISSA ÁLVAREZ -ADN MEDELLÍN
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Tener una zona de tolerancia para ejercer la prostitución en Medellín y atenuar la situación que se ha presentado en el parque Lleras, Provenza y la 10 (zona rosa de la ciudad) es la propuesta que han reiterado los comerciantes del lugar, teniendo en cuenta las situaciones de inseguridad, explotación sexual a menores y la zozobra que se siente a ciertas horas en este importante sitio turístico.

Mientras tanto, la problemática para esos sectores se acrecienta. El pasado viernes, se dio a conocer un polémico video de una modelo webcam caminando en lencería siendo sujetada por un collar con su novio extranjero, lo que generó indignación entre comerciantes y comensales en el sector de Provenza.

El pedido de agremiaciones de comerciantes como la Corporación Provenza y el Corporación Zona Rosa es tener estrategias para que Medellín, y en especial El Poblado, no sea visto por los extranjeros como sitios de turismo sexual, aunque infortunadamente ya lo son de manera no oficial. De hecho, en la plataforma Triadvisor ya está reseñado el parque Lleras como “zona de tolerancia” desde el 2018.

Para diversas voces de la ciudad, antes de hablar de una zona de tolerancia en Medellín o de qué zonas pueden ser candidatas, falta dar un debate con un análisis serio y completo de cuál es la situación actual de las mujeres y hombres que ejercen la prostitución, el rol de las autoridades frente a las redes de trata de blancas, la persecución a los responsables de la Explotación Sexual y Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes (ESCNNA), entre otros aspectos.

“Lo que se necesita es un debate de fondo, no solo coyunturas. Eso implicaría un asunto del tema de explotación sexual, que va conectado con el de trata y de desapariciones, al que le hemos hecho seguimiento. Otro es revisar si la ciudad tiene una mirada específica sobre el trabajo sexual y eso qué implicaría”, manifestó Dora Saldarriaga, concejala del Movimiento Estamos Listas.

Al hacerle la pregunta al alcalde Daniel Quintero, su respuesta fue tajantemente negativa hacia tener una zona de tolerancia como una solución a la situación del Lleras, como lo han planteado los comerciantes.

“Nosotros no estamos de acuerdo con las zonas de tolerancia, ¿zonas de tolerancia para qué? ¿Para que abusen de menores? ¿Zonas de tolerancia para que haya expendio ilegal de drogas? No, y menos en el Lleras. No hay extranjero que venga al país que no vaya al parque Lleras”, manifestó Quintero.

Luis Guillermo Orjuela, director de la Corporación Zona Rosa, manifestó que sí es posible tener estas zonas para regular la prostitución, pero no deben reñir con zonas residenciales y comerciales y reiteró que su postura es que sea por fuera de El Poblado.

“A mí me preguntan dónde cree usted que pueda ser, uno dice bueno, ha habido sectores que tradicionalmente en Medellín han fungido bajo esto y han tenido todo un crecimiento y una dinámica y una cultura alrededor de esta actividad, como es Lovaina, el Centro, o la 30. Hay que pensar en unos sitios que, por tradición, han tenido el ejercicio de esta actividad y lo más importante es que hacen parte de la cultura de estos sitios”, dijo.

Por el lado de los residentes de El Poblado, Felipe Jaramillo, uno de los siete ediles de la Junta Administradora Local de la comuna 14, contó que desde ya existe una dificultad frente al uso del suelo de esa comuna, que se ha acrecentado con el tema de la prostitución. Junto con las 10 juntas de acción comunitaria (JAC) que existen allí, se han reunido para ver las estrategias para mejorar la zona. Por eso, enfatizó en que ciudadanos, residentes y comerciantes que habitan la comuna 14 han formulado “comentarios totalmente apáticos con lo que tiene que ver con la prostitución, de hecho, hay ciertos conflictos manejables entre comerciantes y residentes, porque unos dicen que estas son zonas tradicionalmente residenciales y otros argumentan que son zonas de comercio, pero el POT asegura que puede existir alta mixtura”.

Si tomáramos como ejemplo a Bogotá, del decreto 400 del 2001, esta estableció que la figura de zonas de tolerancia solo se podría llevar a cabo en zonas de servicio al automóvil, zonas de comercio cualificado, zonas de comercio aglomerado y zonas de comercio pesado.

Con el decreto que lo derogó (el 335 de 2009), se pasó de esto a establecer en el Plan Parcial las Zonas Especiales de Servicios de Alto Impacto. En estas se podría establecer los servicios de alto impacto, de diversión y esparcimiento, de whiskerías, ‘streap-tease’, casas de lenocinio y demás categorizaciones relacionadas con el ejercicio de la prostitución, que solo podrán desarrollarse bajo el tratamiento de renovación urbana.

MELISSA ÁLVAREZ

@Melissalvarez3

ADN MEDELLÍN