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‘Formar ciudadanos para un mundo más sostenible’

‘Formar ciudadanos para un mundo más sostenible’

La meta del profesor de biología, Jorge Quintero, es generar conciencia en los jóvenes sobre sus propios entornos.

Por: Ayda María Martínez - Bogotá
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Que los niños y jóvenes construyan conciencia desde temprana edad sobre los impactos al medioambiente, a partir de pequeñas acciones individuales es un principio que permite poner un grano de arena para el futuro sostenible de la humanidad.


Eso lo tiene claro el profesor de biología, Jorge Quintero, quien por su persistente trabajo, hoy también dirige el departamento de Sostenibilidad del Colegio Rochester, en una apuesta educativa que él ayudó a construir.


Y es que para él la clave está en la formación integral. Por ello, sus clases de biología fueron más allá de los lineamientos básicos que deben tener los programas en esta área. Desde hace 21 años, decidió que el cambio se debía producir desde las nuevas generaciones para aportar, de alguna manera, a la lucha contra el calentamiento global y otros riesgos ambientales que ponen en riesgo nuestra casa, la Madre Tierra.


“Independientemente de que aprendan a gestionar sus residuos en casa o disminuir los consumos de agua y electricidad, lo más importante es que tengan habilidades y competencias en sostenibilidad, que las implementen en sus carreras pero que sean responsables del impacto que pueden generar desde sus empresas y emprendimientos. Que sean íntegros a la hora de desarrollar esas competencias”, dijo.


Ese ajuste en su filosofía tomó tiempo. Hoy, a sus 49 años, recuerda que el camino lo empezó a construir a los 17 años cuando empezó a estudiar biología en la Universidad Javeriana. Lo hizo inspirado en su pasión por la ornitología y la piscicultura.

“Hice mi tesis sobre le pez capitán de la Sabana con la CAR”, recuerda. La ruta la siguió recorriendo cuando empezó a trabajar en temas de sostenibilidad, lo que lo llevó a capacitarse en economía circular, dictó clases en la Jorge Tadeo Lozano e hizo una maestría en Desarrollo Sostenible. 


Es así como la vida lo llevo a la docencia de jóvenes. Fue en 2003 llegó al Colegio Rochester. “En el 2009, Juan Pablo Aljure, presidente del colegio, me pidió que dirigiera los proyectos ambientales del colegio y en 2010 empecé a capacitarme en la construcción de la nueve sede, que sería totalmente enfocada al tema de sostenibilidad”.

Fue en esta coyuntura donde vio la oportunidad de atar el cambio físico a uno estructural que partiera del conocimiento de toda la comunidad educativa en la sostenibilidad. Como director del área, a la par de sus clases y del seguimiento de estos lineamientos en el colegio, le apostó a proyectos de educación, solidaridad y conservación que se han aplicado en diferentes zonas del país.


“Fue bastante complejo el proceso, pero todo nació cuando el presidente del colegio quiso que la infraestructura fuera diseñada para brindar no solo espacios para la pedagogía, sino para ser saludables y mitigar el impacto ambiental en el entorno”, detalló.


Pero para este pedagogo su sueño se hace realidad cuando constata los frutos: cuando los estudiantes muestran en el campo las habilidades que han aprendido en proyectos comunitarios, cuando muestran sus habilidades para ser más conscientes y serviciales con su entorno. 

'Formar ciudadanos para un mundo más sostenible'

A través del programa Siembra Vida, Siembra Árboles, la comunidad educativa ha apoyado la siembra de miles de árboles y la restauración de varios ecosistemas. fotos cortesía Jorge Quintero 


“Por ejemplo, a través Siembra Vida, Siembra Árboles, nuestros estudiantes han sembrado miles de árboles nativos en el municipio de Chía. Y estamos trabajando con diferentes fundaciones por la conservación de especies endémicas en Colombia: el mono tití cabeciblanco y el oso andino. Nuestros estudiantes llegan a diferentes zonas del país, para estudiar muy de cerca estas especies y a través de diferentes estrategias logran mejorar las condiciones ambientales”, asegura orgulloso. 

Estudiantes adoptaron al oso andino y al Tití cabeciblanco

El programa Osostenible nació hace 11 años, en unión con la Fundación La Laja, con la que trabaja en temas de conservación del Parque Natural Chingaza. 


Los estudiantes diseñaron estrategias pedagógicas para el desarrollo de proyectos de investigación científica de especies sombrilla como el oso andino.


Además, trabajan con la Fundación Proyecto Tití en la recuperación del bosque seco y los ecosistemas donde solo se mueve esta especie endémica del país.

Los monos tití cabeciblanco solamente se mueven por el dosel de los árboles, no por el suelo. Por tanto, al vivir en un parche pequeño de ecosistema, tienen recursos limitados y no se pueden reproducir con otras poblaciones de monos, sino entre ellos mismos. Esto reduce su diversidad genética y afecta la especie.