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'Hay que trabajar por una Constituyente', propone Francisco Caraballo

'Hay que trabajar por una Constituyente', propone Francisco Caraballo

El excomandante del Ejército Popular de Liberación planteó la unidad de la izquierda.

Por: Fernando Millán @fernandomillan Enviado Especial
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El excomandante del Ejército Popular de Liberación (EPL) Francisco Caraballo planteó que el mejor camino para darle forma a los acuerdos con las Farc es la convocatoria de una Constituyente, propone la unidad de la izquierda y considera que la economía es un obstáculo para llevar a cabo lo acordado.

Con 80 años de edad llegó el jueves para asistir a la clausura de la X Conferencia Nacional Guerrillera, la última que realizan las Farc como grupo armado ilegal y antes de dar el salto a la política legal. Caraballo quedó libre hace 8 años, luego de 14 en prisión acusado de secuestro y condenado a 29 años. El EPL había firmado un pacto de paz en 1991, pero Caraballo hizo parte de la disidencia y se mantuvo en la guerra.

¿Cómo ve esta circunstancia del fin de la guerra con las Farc?

Este es un momento muy importante para el país y creo que hay una coyuntura política que pone de presente una situación muy compleja, muy difícil y además cargada de obstáculos. Muy difícil porque hay en la sociedad colombiana un fraccionamiento que complica todo estos procesos. Muy compleja porque las contradicciones persisten a nivel social y político, son muy agudas y son muy profundas. Y cargada de obstáculos porque precisamente esa dificultad y esa complejidad indican que son graves los obstáculos que hay que vencer para superar la situación actual e ir avanzando hacia una nueva proyección.

¿Quiénes se deben sumar a lo que viene ahora tras la firma del Acuerdo Final?

Es indispensable abrir los espacios de participación de la sociedad en su conjunto. De los que son ahora contradictores, de los que han apoyado estos procesos de diálogo y de solución política y en general de toda la sociedad colombiana.

¿Cuáles son los principales riesgos que debe enfrentar el posconflicto?

Hay obstáculos de parte del Estado colombiano, que tradicionalmente no ha cumplido los compromisos. Ese es el primer gran obstáculo, la capacidad de cumplir los compromisos, que son muy grandes y muy comprometedores, para un Estado en una situación crítica en muchos aspectos, incluso la parte económica, que no da para atender todos los planteamientos que se han hecho en el acuerdo de 297 páginas.

¿Qué le faltó al acuerdo?

Tener mayor participación social.

¿Cuál es su propuesta?

Conformar algún tipo de organización que sea capaz de ir rompiendo el egoísmo individual, el fraccionamiento de las organizaciones. La experiencia del 90 para acá ha sido que cuando se desmovilizó el M-19 constituyó una primera organización política y se dividió por un espíritu ‘fraccionalista’ en la llamada izquierda. Por eso, planteo la necesidad de trabajar por una Constituyente que daría fuerza para empujar los cambios que necesita el país.

¿Usted cree que la izquierda debería comprometerse con un movimiento de unidad entorno a las Farc?

No entorno a las Farc. Entorno a resolver los graves problemas que sufre la mayoría de la sociedad colombiana. Las Farc serían una parte, pero hay una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales que deben estar involucradas en este proceso.

¿Quién debería liderar esto de unificar a la izquierda alrededor de la paz? ¿Cuál personaje?

Ningún personaje. Creo que ha sido uno de los errores de la llamada izquierda, que se reúnen pero hay por dentro un margen de egoísmo que no permite progresar como organización. En el momento actual hay que organizar un movimiento que aglutine y debemos buscar el surgimiento de nuevos líderes sociales y políticos.

¿Cuál debería ser el papel de las Farc en la política?

Contribuir a la formación de ese gran bloque político mayoritario. Estamos en un momento en el que se debe romper con esa pretensión de cada grupo de apoderarse de la dirección política del pueblo, que en la práctica no ha dado resultado.

¿Era necesario el plebiscito por la paz?

No era necesario ni política, ni jurídicamente.

¿Qué ha sido de la vida de Francisco Caraballo después de hacer parte de la insurgencia armada?

Hace más de 30 años estoy participando en procesos de diálogo y de búsqueda de solución política al conflicto armado, desde el Gobierno de Belisario Betancur y un poquito antes. Incluso en algún momento del gobierno del presidente Uribe. Desde que salí de la cárcel, hace 8 años, he venido trabajando en organizaciones políticas y sociales.

¿Cree que el expresidente Uribe le hace daño al proceso de paz o es inevitable en la dialéctica de la realidad colombiana?

Hace parte de la realidad colombiana, que nuevamente se ha polarizado. Es una situación parecida a los años 40 y a veces con el mismo lenguaje, las mismas tesis y los mismos señalamientos. Y eso no ayuda a que se consolide el proceso real de paz.

¿Y dónde quedan los paramilitares? ¿Qué hay que hacer con ellos?

Está marcado el camino hace mucho tiempo. A ellos no se les puede dar un carácter político. Es un error que le están planteando otra vez al país. Ellos han escrito recientemente y son decenas de miembros de estas organizaciones, que significa que tienen todavía un cierto apoyo en sectores sociales. Me parece que el Gobierno debería buscar un tratamiento que sea aceptable para la sociedad colombiana.

¿Vive en paz?

Sí, conmigo mismo y con los que me rodean. Y la idea es que esa paz trascienda a todo el país. Ojalá que los que se oponen a la paz, en cualquier forma que lo hagan, realmente pensaran y entendieran que la única salida para solucionar los problemas del país es luchar por la paz con justicia social.