La sexualidad no desaparece con la edad, pero sí cambia su forma de vivirse. Así lo evidencia el estudio 'Mis canas, mis ganas: percepciones de la sexualidad en personas mayores', que revela que hombres y mujeres mayores de 60 años en Colombia mantienen el deseo, la necesidad de afecto y la intimidad, aunque enfrentan barreras sociales, culturales e institucionales para ejercer plenamente sus derechos sexuales.
La investigación, basada en encuestas, entrevistas y grupos focales en Medellín, Manizales, Tunja y Montería y citada por 'EL TIEMPO', muestra que este aspecto sigue siendo clave en el bienestar, pero continúa rodeado de silencios y prejuicios.

Mujer y hombre mayor, imagen de referencia. Crédito: iStock
Una dimensión vigente en la vida de las personas mayores
Los datos son contundentes: el 92,9 % de los participantes considera que la sexualidad hace parte de todas las personas, mientras que más del 92 % ve normal sentir deseo sexual en la vejez. Además, el 62 % reportó haber tenido relaciones sexuales en el último año.
Sin embargo, más allá del acto sexual, los testimonios amplían el concepto. “Cuando las personas ya son mayores (…) la sexualidad no es solo penetración, hay otras maneras”, explicó una participante en Medellín, citada en el informe.
En esa línea, el estudio destaca que la sexualidad en esta etapa incluye afecto, compañía e intimidad emocional.
Cambios físicos y transformaciones, no un final
El envejecimiento trae consigo cambios corporales que inciden en la vida sexual. El 33 % de los hombres reportó dificultades de erección y el 43 % de las mujeres problemas de lubricación.
A pesar de esto, solo el 8,7 % cree que etapas como la menopausia o la andropausia marcan el final de la vida sexual.
“Uno nace y muere con eso (…) es algo que no se acaba”, afirmó una participante en Tunja.
Normas de género que siguen influyendo
El estudio también evidencia que persisten patrones tradicionales en la forma de entender la sexualidad.

Mujeres mayores, imagen de referencia. Crédito: iStock
El 51 % de las mujeres considera que deben complacer sexualmente a los hombres, percepción compartida por el 42 % de los hombres.
Estas creencias reflejan, según el informe, procesos de socialización que siguen condicionando las relaciones en la vejez.
El silencio como obstáculo estructural
Uno de los hallazgos más relevantes es la dificultad para hablar del tema. El 34 % de los participantes no conversa sobre sexualidad con nadie, principalmente por falta de interés, vergüenza o por considerarlo inapropiado.
“Existe una concepción errónea de que las personas mayores ya no tienen interés en el sexo”, explicó una representante de una red de apoyo en Medellín.
Este silencio está ligado a la educación sexual limitada en generaciones anteriores.
Una brecha con el sistema de salud
El estudio identifica una distancia importante entre las personas mayores y los servicios de salud: solo el 19 % ha consultado sobre sexualidad con un médico.
“Muchas veces dicen ‘eso es normal’ (…) no le responden a uno”, relató una mujer en Manizales.
También preocupa la baja percepción de riesgo frente a infecciones de transmisión sexual y el poco uso del condón.
Entre el apoyo y la incomodidad familiar
Aunque el 74,8 % espera respaldo de sus redes cercanas, muchas familias evitan abordar el tema.
Algunos participantes, sin embargo, defienden su autonomía. “La sexualidad no es decisión de nadie más (…) solo dicen que me cuide”, aseguró otro de los participantes.
Reconocer derechos para cerrar brechas
El estudio concluye que la sexualidad en la vejez es clave para el bienestar integral, pero sigue limitada por estigmas, falta de información y ausencia de políticas específicas.
Los investigadores advierten que reconocer a las personas mayores como sujetos autónomos es fundamental para garantizar su derecho a una vida sexual libre y digna.




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